La semana que viene llegará por fin a las librerías la nueva y flamante edición de Segundas personas. Lo celebraremos el día 19 con un encuentro en la librería Taiga de Toledo, pero antes, este mismo sábado, a partir de las 19 horas estaré firmando los primeros ejemplares que se pondrán a la venta en la Feria del Libro de Toledo, en la misma plaza de Zocodover.
jueves, 12 de mayo de 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
Las Impresentables en El Internacional
Es
para mí un placer invitaros a esta cita tan especial de Los Impresentables, que
en esta ocasión cambiarán su nombre por LAS IMPRESENTABLES.
Aunque no podré salir a escena por razones obvias, estoy muy contento de haber participado en la organización de este evento.
Aunque no podré salir a escena por razones obvias, estoy muy contento de haber participado en la organización de este evento.
lunes, 2 de mayo de 2016
Piso compartido
Como unos miserables
vivimos todos juntos
en la enana república que
aloja mi pellejo
Vivimos
hacinados entre los flojos muros de mi carne
que sustentan estos óseos
pilares cada vez más cansados
Aquí vivimos todos, los
que ya fui y seré
el
sabio y el idiota
el
recto y el perdido
el
lúcido suicida y el infausto inmortal
el
duro y el sensible
el
cruel homicida y el misericordioso
el
loco peligroso y el sabio consejero
el
más leal amigo y el infame traidor
el
místico, el ateo
el
misántropo, el hombre prometeico
el
amante, el misógino
el
sacrificado humanista que consagra su vida al estudio
o
el alucinado que incendia los fondos de la Biblioteca Nacional
Todos tienen su sitio, su
turno de palabra
y unas normas comunes
para la convivencia
A veces se las saltan,
discuten y dan voces
y en muchas ocasiones
llegan a darse de hostias
Sin embargo, al final,
siempre vuelve la calma
se firma un armisticio y
reina la concordia
y hay abrazos incluso y
vuelven las palabras a servir a la vida
Hace frío ahí afuera y es
mejor vivir juntos
que salir a la calle a
morir congelados
Las incomodidades no
tienen importancia
si uno tiene un refugio
donde sentirse a salvo
y una ventana al mundo para ver lo que pasa
y una ventana al mundo para ver lo que pasa
sábado, 23 de abril de 2016
No leemos el mismo libro
Puede que tu libro y el mío tengan las mismas pastas, el
mismo título en la portada, el número exacto de páginas e idéntica tipografía,
pero tu libro y el mío, que comparten código de barras y año de edición, no son
iguales. No leemos el mismo libro.
No
puedes leer el mismo libro que yo porque si en una novela, por ejemplo, me describen
una estación de trenes con pocos pasajeros en el andén, yo casi siempre me
acuerdo de la de Alcázar de San Juan, que es la que más cerca está de mi
pueblo. Y dudo mucho que tú puedas imaginarte la estación de un pueblo en el
que nunca has estado y que a lo mejor ni siquiera sabes que existe.
Y
aunque tú y yo conozcamos Madrid, me sorprendería que viéramos el mismo Madrid
si lo leemos en un libro. Porque si la historia sucediera en los noventa y el
protagonista pasara por la Gran Vía, estoy seguro de que yo seguiría viendo
Madrid Rock y el Palacio de la Música, e incluso puede que en mi libro
apareciera un Wendy’s que duró muy poco tiempo y al que no recuerdo si entré
alguna vez. Y si me diera por imaginar las carteleras de los cines, vería los
carteles de películas como Pulp Fiction,
o El Día de la Bestia, o Delicatessen, aunque sean películas que
se estrenaron en años distintos y algunas las viera en los Renoir o los
Alphaville y nunca se proyectaran en los cines de la Gran Vía. No me extrañaría
que en tu libro hubieran desaparecido algunos de esos lugares, o que no
hubieras reparado en los estrenos de los cines, o que solo hubieras visto unas carteleras
difusas con los títulos borrosos.
Y
todavía sería mucho más difícil que tu libro y el mío se parecieran si la
historia se situara en una ciudad que ni tú ni yo conocemos. Pongamos, por ejemplo,
que sucediera en Vigo. A mí Vigo se me antojaría como una mezcla caprichosa entre
Gijón y La Coruña, que son ciudades norteñas que conozco mejor y que puede que
tú ni siquiera hayas visitado.
No,
no puedes leer el mismo libro que yo. Porque en mis libros los personajes se
parecen a gente que tú no conoces: un viejo amigo de mi pueblo, una novia que
tuve en la universidad, aquel profesor idiota que me daba Matemáticas en el
instituto, la vecina de enfrente o una prima lejana. A veces también les pongo
caras de actores y de actrices, y ya sería casualidad que si dicen que era una
chica joven, guapa, morena y de ojos marrones, pensaras, como yo, en Maribel
Verdú cuando rodó Belle Époque. Y doy
por descontado que si me invento sus caras y sus cuerpos y sus gestos no existe
ni una remota posibilidad de que los personajes de tu libro sean los mismos que
los del mío.
Por eso cuando me dices que no te ha gustado ese libro, que tiene la misma portada que el mío, el mismo código de barras y las mismas palabras en cada una de sus páginas, lo único que puedo pensar es que no hemos leído el mismo libro. Ese libro que dices que es una mierda será el tuyo. Porque el que yo he leído era una obra maestra y, si hubieras podido entrar en sus páginas, seguro que no te atreverías a decir algo así.
Por eso cuando me dices que no te ha gustado ese libro, que tiene la misma portada que el mío, el mismo código de barras y las mismas palabras en cada una de sus páginas, lo único que puedo pensar es que no hemos leído el mismo libro. Ese libro que dices que es una mierda será el tuyo. Porque el que yo he leído era una obra maestra y, si hubieras podido entrar en sus páginas, seguro que no te atreverías a decir algo así.
jueves, 21 de abril de 2016
viernes, 15 de abril de 2016
'Segundas personas': Premio Bubok de Creación Literaria
Segundas personas vuelve. No estaba muerto, solo mal enterrado,
como DiCaprio en El renacido.
Publiqué este libro hace un tiempo en Bubok y pensé que ya había dado por
terminado este episodio, pero anoche se hizo público el fallo del concurso de
narrativa que convoca esta editorial y el VIII Premio Bubok de Creación
Literaria ha sido para Segundas personas.
Eso significa que tendrá una nueva edición en la colección Nueva Biblioteca de
la editorial Lengua de Trapo. Ayer ya lo tuve en mis manos y a principios de
mayo vosotros también podréis conseguirlo en cualquier librería. Me encanta
cómo ha quedado la nueva edición.
Muchas gracias a todos los que me apoyasteis con la primera edición de este libro. Espero que ahora sean muchos más los que se animen a adentrarse en sus páginas.
Muchas gracias a todos los que me apoyasteis con la primera edición de este libro. Espero que ahora sean muchos más los que se animen a adentrarse en sus páginas.
domingo, 3 de abril de 2016
Entretenimientos patrióticos
Hace
tiempo un buen amigo al que el fútbol le resbala tanto como a mí me dijo que
era una pena que no nos gustara este deporte. Y me hizo ver que los forofos del
fútbol eran afortunados porque tenían un montón de entretenimientos a su
disposición, especialmente los fines de semana: partidos de fútbol, tertulias
radiofónicas, programas de televisión, la mitad de los telediarios, periódicos
deportivos, quinielas, apuestas… Hasta ese momento no me había parado a pensar
en la cantidad de pasatiempos que orbitaban alrededor del fútbol. Además, el
fútbol servía para integrarse socialmente, para participar del entusiasmo o del
cabreo colectivo en campos de fútbol o bares, y para tener de qué hablar con un
montón de gente con la que nunca sabes qué decir: compañeros de trabajo, vecinos,
parroquianos de tu mismo bar… También para tener algo que decir en las redes
sociales. Pensaba este amigo mío que debía de ser muy divertido ser fanático de
un equipo para compadrear con los afines y picar a los rivales. Por eso a veces
intentaba ser madridista. Y a su manera lo era, pero sin pasión, sin entusiasmo,
sin convicción. Bien sabía él que no era un madridista de verdad. Porque veía a
su padre, que se subía por las paredes viendo los partidos, que le daba gritos
a la tele, que se deprimía si perdía una vez más la liga, y comprendía que su
indiferencia ante la derrota poco tenía que ver con un sentimiento futbolero auténtico.
Y desde luego no era por culpa de su padre, que desde niño se preocupó por que
viviera la pasión merengue y no dejó de hacer todo lo que un padre preocupado
de la educación de su hijo hace en esos casos: le compró una equipación de
futbolista madridista, lo llevó a ver partidos al campo de fútbol, consiguió que
asistiera a algún entrenamiento y en una ocasión llegó a hacerle una foto con
el mítico Juanito. Pero ni por esas.
A
veces a mí me pasa como a mi amigo y tengo la sensación de estar perdiéndome
algo en este país tan lleno de entretenimientos que a mí me dejan indiferente,
o que directamente me la pelan. Y no solo pienso en el fútbol, en el ciclismo, en
las motos o en todos esos deportes que apasionan a los españoles. Estoy pensando,
por ejemplo, en la gente que vive las procesiones de Semana Santa con una
pasión que no se corresponde en absoluto con su falta de devoción. O en los que
corren a Benidorm a pelearse por un metro cuadrado de arena en cuanto hay un
puente o llegan las ansiadas vacaciones. O en esos que todos los inviernos
pierden el culo por ir a una estación de esquí. O en los que viven con un
entusiasmo tan patriótico como descerebrado la tortura taurina o las fiestas
patronales en las que se maltratan animales. O en los que se dan de hostias por
comprar las entradas para el próximo concierto de Pablo Alborán. O en los que hacen
cola en la taquilla del cine para ver el estreno de la nueva entrega de
Torrente o de los ocho apellidos vascos, catalanes o extremeños. O en los que se
saben de memoria los nombres y apellidos de todos esos seres raros que protagonizan
los programas de Telecinco. O en todos los que se pasan todo el año esperando esas
fiestas a las que nunca he ido y a las que pienso que jamás iré: la Fallas, los
Sanfermines, el Rocío... O en esa gente extraña que asiste al desfile de las
fuerzas armadas en el Día de la Hispanidad, quizá para recordar que fue
mediante el fuego y la violencia como se extendió la hispanidad por el mundo.
A
veces me pregunto si mi amor por la siesta es razón suficiente para sentirme plenamente
español. Porque la verdad es que me siento ajeno a casi todo lo que emociona a
la mayoría de los españoles. Siempre aparezco en la barra pequeña del gráfico
de las estadísticas. En las encuestas marco normalmente la opción de “Otros”. Casi
nada de lo que me interesa sale en el telediario. No conozco a los artistas que
aparecen en las listas de éxitos de Spotify ni a ninguno de los que recibieron
un Grammy el año pasado. Y soy más de salir los jueves que los días festivos, y
de viajar a las ciudades cuando los que viven en ellas las desalojan para ir a
las playas.
Pero al contrario que a mi amigo, a mí no me importa. Me gusta vivir en un país que siempre miro con los ojos del recién llegado, en ocasiones incluso con la ingenua mirada del extraterrestre. Confieso que experimento cierto placer viviendo a contrapelo, caminando siempre en la dirección que se supone incorrecta, como Richard Ashcroft en el vídeo de “Better sweet simphony”, aunque yo siempre esquivo a los que vienen de frente y les dejo pasar, puede que para que no sean ellos los que me arrollen a mí. Y entretenimientos no me faltan. De hecho, mi principal entretenimiento yo diría que es España.
Pero al contrario que a mi amigo, a mí no me importa. Me gusta vivir en un país que siempre miro con los ojos del recién llegado, en ocasiones incluso con la ingenua mirada del extraterrestre. Confieso que experimento cierto placer viviendo a contrapelo, caminando siempre en la dirección que se supone incorrecta, como Richard Ashcroft en el vídeo de “Better sweet simphony”, aunque yo siempre esquivo a los que vienen de frente y les dejo pasar, puede que para que no sean ellos los que me arrollen a mí. Y entretenimientos no me faltan. De hecho, mi principal entretenimiento yo diría que es España.
sábado, 19 de marzo de 2016
La miel del bosque
La editorial Celya acaba de
presentar La miel del bosque, una antología de poetas toledanos en la que se
incluyen algunos poemas míos. El artífice y coordinador de esta aventura
editorial ha sido Santiago Sastre.
También forman parte de la antología los poetas Cristina Arias, Carlos Ávila, Pedro José Benito, Nacho Bravo, Jorge Cabello Tordesillas, David Calvo Laureiro, Marta Carpintero, Francisco Javier García, Néstor García Pinilla, Mª Luisa González Ruiz, Jaime Lorente, Alicia Es. Martínez, Daniel Modroño, Isabel Ralero, Carlos Rodrigo, Ruth Rodríguez, Pedro Pablo Salvador, Rubén Suárez y César Ulla.
También forman parte de la antología los poetas Cristina Arias, Carlos Ávila, Pedro José Benito, Nacho Bravo, Jorge Cabello Tordesillas, David Calvo Laureiro, Marta Carpintero, Francisco Javier García, Néstor García Pinilla, Mª Luisa González Ruiz, Jaime Lorente, Alicia Es. Martínez, Daniel Modroño, Isabel Ralero, Carlos Rodrigo, Ruth Rodríguez, Pedro Pablo Salvador, Rubén Suárez y César Ulla.
jueves, 25 de febrero de 2016
sábado, 6 de febrero de 2016
Visión selectiva
No existe todo el mundo
Cuando abro mis ojos, hay
gente que no veo
La gente que no aprende
La gente que se esconde
La gente que persigue a
los que son distintos
La gente que tortura
La gente que asesina por
deporte animales
Los hijosdelagranputa que
duermen a pierna suelta
Los cobardes que esperan
venderse por dos duros
Los canallas que se justifican
diciendo que a ellos los jodieron primero
Los falsos predicadores
que habitan en todos y cada uno de los templos
La gente que se aguanta
La gente que me acecha
Los pobres envidiosos que
sufren en silencio dolor hemorroidal
La gente en procesión
recitando salmodias
La gente que es miope sin
problemas de vista
La gente que procrea para
ocultar sus miserias
Los que te sacrificarían
para pagar su hipoteca
Los que piensan que el
mundo se acaba en su epidermis
Los estoicos que sufren
tontamente
Los sibaritas necios que
gastan más que tienen
Los fatuos que pisan,
hieren, matan por alcanzar la fama
Los tontos con estudios,
los meapilas y los salvapatrias
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