miércoles, 9 de junio de 2010

Solos

Ya en mi post del 24 de mayo barruntaba el fracaso de la huelga de funcionarios. En mi instituto veía las pocas expectativas que tenía la convocatoria. La mayoría de los compañeros comentaban que no tenían ninguna intención de hacer huelga. Una minoría muy minoritaria porque piensan que está bien eso de “arrimar el hombro”. La mayoría porque, aun estando cabreados por la bajada de su sueldo, no veían que un día de huelga les fuera a solucionar el problema. No ha servido de nada que los partidarios de la huelga, como yo, dijéramos que se trataba de un gesto para demostrarle al Gobierno nuestro desacuerdo. Muchos de ellos han pensado que no querían sacrificar el salario de un día para hacer ese gesto. Atacar a los sindicatos para excusarse ha sido otro de los argumentos más utilizados. Está bien tener a alguien a quien echarle la culpa de tu pasividad.

Lo peor está por venir. Divididos, derrotados. Los gobernantes deben estar frotándose las manos.

Ahora que puedo ver que esas posturas individualistas e interesadas han sido la tónica general en todo el país me da por pensar que lo que está sucediendo es algo mucho más grave. Si esto no es un virus, es un cambio importante en el pensamiento colectivo. Nadie está dispuesto a hacer ningún esfuerzo para cambiar las cosas. Y mucho menos por los demás. Criticamos por lo bajo sin dar la cara. Y agachamos las orejas y apretamos los dientes cuando nos dan un nuevo golpe. Y a nadie le importa el futuro: lo difícil que será recuperar derechos que se hayan quedado por el camino. Cada uno mira por lo suyo y que se joda el que venga detrás. En mi pueblo se dice con un refrán: el que venga detrás que arree.

Si los sindicatos no representan a los trabajadores, significa que no tenemos ningún tipo de representación, que estamos solos.

Se acabaron las reivindicaciones colectivas del siglo XX. Ahora la gente inteligente tiene un fondo de pensiones para garantizarse una jubilación holgada, o se ha comprado un piso para invertir, o se va a la sanidad privada para que les atiendan mejor y más rápido que en la pública... Es la ley del sálvese quien pueda.

Ignorar todo esto sería de ingenuos. Jodido lo van a tener los que todavía siguen luchando por las revoluciones sociales. Las masas son cerriles y se hará con ellas lo que se quiera.

El juego ha cambiado. Ahorra para no depender de la caridad del Estado. Cobra en negro lo que puedas. Si tienes un negocio, defrauda a Hacienda y explota a los que trabajen para ti, que ellos harían lo mismo contigo de estar en tu lugar. Intenta pillar todas las subvenciones del Estado que puedas, aunque tengas que falsificar datos. Búscate un sobresueldo si quieres tener vicios sibaritas. Y si no estás de acuerdo con lo que te pagan, escaquéate lo que puedas. Busca un equilibrio en tu vida. En el que lo poco que recibes se compense con lo poco que das.

Nos quedarán los votos para castigar a los gobiernos que nos caigan mal, pero no variará mucho la vida si mandan unos u otros.

Observaos contemplando la pantalla del televisor mientras retransmiten un partido o durante las horas que pasáis frente al ordenador haciéndoos fans de grupos estúpidos en el facebook. Luego mirad a vuestro alrededor. Os daréis cuenta de que estáis solos.

2 comentarios:

ANTONIO BERRIO dijo...

Hola Félix. Soy "el andaluz más soso que conoces". Ya hace mucho de la última vez que hablamos, quizás en el Jorja (maaadre mía), comiendo paella. Las cibercasualidades han hecho que me tope con tu blog y no sabes cuanto me he alegrado, por lo que el motivo del post es secundario, si bien importante.
Todos sabemos que pertenecemos al gremio con menos unión, a uno de los que más se critica entre sí, insolidario, ¿qué podemos esperar?.
Leyendo este post he recordado los tiempos de café de La Villa, de nuestro IES "sin nombre", tu clarividencia sigue presente. Me alegro mucho. Nos "vemos". Antonio.

Alicia dijo...

Tienes razón. La gente venga a criticar a los sindicatos pero luego, nadie se mete al fregao de verdad (me incluyo en lo de no meterme al fregao).

Todo el mundo enfadado y luego nadie hace huelga... veremos a ver lo que nos espera en estos duros tiempos que atravesamos