viernes, 19 de agosto de 2016

Marco Polo

Nada me sabe igual cuando estás a mi lado
Todo sabe mejor, diferente y exótico
como extrañas especias de algún país lejano

Me refiero, por poner un ejemplo
a tomar unas tapas contigo en un bar asturiano
O a comprar un helado en Palazzo, en mitad de Madrid
y bajar paseando al Retiro cuando llega el buen tiempo
O a las veces que la publicidad nos ha llevado al cine
para ver algún bodrio
O a los besos que saben a whisky y tabaco

Todo duele mucho menos si tú estás a mi lado
No me afectan, por ejemplo, las masacres del telediario
Ni los números rojos en la cuenta corriente
Ni el cáncer que seguro incubo en mis entrañas
Ni una invasión de zombis o marcianos
Ni el imprevisto anuncio del fin de nuestros días
en un juicio final que tú y yo perderemos

Puede ser egoísta, pero si estoy contigo
todo importa un carajo

El tiempo que perdimos, que no estuvimos juntos
fue un tiempo cariado, de brújulas torcidas
Todo me era ajeno y nadie me veía ni yo veía a nadie
Era todo muy raro, desabrido, lejano
Y el paso de las horas era amargo
como una medicina de la niñez perdida
El sabor a podrido de leche fermentada
persiste en mi memoria
Como si me asfixiara el tufo
de un cadáver comido por gusanos
Aún recuerdo el asco