domingo, 17 de mayo de 2015

Espectáculo

Vivimos en un mundo en el que todo es susceptible de transformarse en espectáculo. Cualquier cosa que quede plasmada en fotografía o vídeo y pase a formar parte de los contenidos que difunden los medios de comunicación se convierte automáticamente en materia para el show business. Las noticias, sin ir más lejos, no dejan de ser un entretenimiento más. Fijaos, si no me creéis, en la indiferencia con la que vemos en muchas ocasiones los bombardeos o los terremotos que suceden en países lejanos. Os pongo un ejemplo curioso. Yo no veo casi nunca un partido de fútbol, pero, sin embargo, me gusta ver los deportes en el telediario. Me divierte la sociología del fútbol, saber qué equipos ganan o pierden y conocer las aspiraciones y frustraciones de las diferentes aficiones futboleras. Ese conocimiento me ayuda, además, a poder participar en ciertas conversaciones de barra de bar, lo que me supone un plus de diversión.

Esto lo digo porque, sorprendentemente, estoy empezando a disfrutar de las corridas de toros. Y es algo de lo que me alegro, que vivo en una comunidad en la que se destina una gran partida de dinero público, de mi dinero, de vuestro dinero, a subvencionar ese entretenimiento cruel en el que un señor que marca paquete, lleva medias ceñidas y se adorna con lentejuelas tortura hasta la muerte a un animal, que tiene que agradecerle al tipo de las lentejuelas la buena vida que se ha dado hasta ese momento porque si no hubiera corridas de toros, ni existiría.

En otras cosas no se ha lucido la señora doña Dolores de Cospedal, pero en lo de los toros sí, que le faltó tiempo para declararlos Bien de Interés Cultural y para ofrecerles a los ganaderos y empresarios taurinos todo tipo de facilidades. Y ha funcionado, que en menos de cuatro años ha conseguido que sea Castilla-La Mancha la región de España que lidera el ranking de los festejos taurinos. También ha organizado el I Congreso Internacional de Tauromaquia en Albacete y no deja de invertir dinero público en plazas de toros y en escuelas, de tauromaquia quiero decir, que las otras, las de estudiar, las tiene dejadas de la mano de dios.

Como os decía, desde hace un tiempo me he dado cuenta de que la tauromaquia también puede ser un buen entretenimiento para los que creemos que las corridas de toros son un espectáculo repugnante y bárbaro. No deja de producirme placer, por ejemplo, observar cómo los telediarios se esfuerzan por rellenar como sea sus minutos dedicados a los toros, en ocasiones con noticias totalmente ridículas o intrascendentes. O ver televisados los enfrentamientos entre los grupos animalistas y los taurinos, que, la verdad, si a los animalistas tanto les gustan los animales deberían tener un poco más de respeto por los taurinos. También me divierte mucho ver a ciertos artistas, pongamos que hablo de Joaquín Sabina, defendiendo los toros con argumentos infantiles y balbuceos intelectualoides. O escuchar a intelectuales de la talla de Fernando Savater decir que los animales están ahí para que los seres humanos hagamos con ellos lo que nos salga del culo. Y debe de ser verdad, que Savater es un tipo listísimo y es bien sabido que solo dice bobadas cuando habla de UPyD, de la ETA o de las carreras de caballos. Disfruté también mucho viendo una corrida de toros en Youtube. Vi solo un trocito, ese en el que le brindaban un toro a la señora doña Dolores de Cospedal, y todo el público, para expresarle la gratitud que sentían por sus desvelos en defensa de la tauromaquia, la abucheaba sin compasión. Y me gustan, para qué nos vamos a engañar, como a la mayoría de vosotros, las cornadas que se llevan los toreros. Si no fueran entretenidas, no las televisarían. Quién no disfruta con una buena cogida de José Tomás. Los toreros de hoy, gracias a los avances de la cirugía, ya casi nunca mueren en el coso, pero eso es casi mejor porque así valen para más veces. El otro día un toro ensartó por el cuello a un muchacho y al día siguiente ya estaba en el telediario diciendo que se moría de ganas de volver al ruedo. No seré yo el que se lo impida, que ese muchacho seguro que en el futuro nos ofrecerá muchas más tardes de gloria.

Tengo que aclarar que no disfruto con todas las noticias que tienen que ver con los toros. El otro día se escapó un toro en Talavera y no me hizo tanta gracia. Hizo daño a personas que nada tienen que ver con el espectáculo de la tauromaquia y eso me pareció mal. Como mal me parecería que me obligaran a participar en un encierro. A mí me gusta ver cómo cornean y patean a los mozos en los encierros solo porque ellos se han prestado voluntariamente a grabar esos vídeos que tanto nos divierten.

A veces tengo ensoñaciones y fantaseo con que un día algún toro con inquietudes políticas salte al tendido donde esté la señora doña Dolores de Cospedal con su mantilla y su peineta y se la lleve por delante para regocijo del público presente. Sin consecuencias graves, que una mujer que ha hecho tanto por el entretenimiento nacional es mejor que siga viva. Me atrevería a decir que medio guion de El Intermedio se lo hace ella solita. Pero una buena cornada en el glúteo de la señora De Cospedal compensaría con creces todo el dinero público que estamos invirtiendo en ese espectáculo.