viernes, 13 de enero de 2012

Esquizofrenias

Viendo la noticia de la profesora de religión que echaron a petición del obispado por casarse con un hombre divorciado y que ahora el Estado tiene que indemnizar después de diez años de pleitos, he pensado: "¿Por qué la tiene que indemnizar el Estado? Que la indemnice el obispado". En ese mismo instante me he dado cuenta de que era lo mismo y he esbozado una sonrisa sardónica.

De nuestro bolsillo sale el dinero que educa a los jóvenes en una religión con unos principios que muchas veces van en contra de nuestras leyes. Al mismo tiempo, en otras materias, los profesores intentamos inculcarles unos valores acordes con nuestra legislación, nuestra constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ser gay es una opción / Ser gay es pecado. Divorciarse es una decisión personal y lícita / Divorciarse es pecado. Abortar es un derecho en ciertas situaciones y la madre puede decidir / Abortar es un vil asesinato. Etcétera.

Y todo sucede en las mismas aulas, en la misma franja horaria, con profesores y profesoras a los que no siempre se les puede diferenciar por el alzacuellos o los escapularios.

Supongo que así se incuban muchas esquizofrenias, individuales y colectivas.