sábado, 20 de noviembre de 2010

El 20-N y la puñetera memoria histórica

Vale, ningún problema con la Ley de Memoria Histórica, ni con que se remuevan las tumbas, ni con que se busquen los restos mortales de los desaparecidos, ni con que se señale a los culpables, de uno u otro bando. Qué más da. Si todo eso sirve para que algunos viejos (y no uso este término en tono despectivo, sino con ánimo de evitar el eufemismo) se vayan a la tumba con la conciencia tranquila, bienvenidas sean todas esas medidas.


Actuemos y demos carpetazo de una puta vez a este tema.


Si a mí, que ya tengo una edad y que he estudiado innumerables veces la Guerra Civil, me parece un cuento de viejas, a los jóvenes de hoy les tiene que resultar tan ajeno y lejano como la Segunda Guerra Púnica.


¿De qué sirve remover más esa mierda? ¿De qué me sirve a mí saber de qué lado estaban mis abuelos? Mis dos abuelos lucharon en el bando nacional. ¿Y qué? Nada tengo que ver con ellos. Uno murió antes de que yo naciera y el otro cuando era muy pequeño. Probablemente lucharon del lado de Franco porque eran unos analfabetos imbéciles y pensaron que los comunistas les iban a quitar las cuatro tierrecillas de mierda que les permitían sobrevivir gracias a un sistema desfasado de agricultura de subsistencia. No sé bien qué les reportó ganar una guerra. Creo que simplemente volvieron al pueblo y siguieron labrando las mismas cuatro tierras que tenían antes del conflicto. La verdad: me importa una mierda.

Afortunadamente mi padre y mi madre nunca me dieron el coñazo con esos temas. Y eso que nacieron en el 40. Eran hijos de la guerra. O de la paz, según se mire. Solo sé que pasaron años en los que comían mucho pan negro y daban las gracias por que no les faltara. Que eso era lo que comían los peones que ganaron esa partida de ajedrez.


Cinco años más y los años de democracia serán los mismos que este país tuvo que sufrir de dictadura. Hoy celebramos la muerte de nuestro último dictador, ese fantoche que incomprensiblemente gobernó España durante 40 años. No entiendo cómo el 20-N no es fiesta nacional.


En este día también deberíamos pedirles cuentas a todos los que sufrieron a Franco y no hicieron nada en su contra. Eso también sería un justo acto de memoria histórica. La pasividad y el borreguismo de una nación sumisa son las responsables de ese dislate histórico. Porque si tan malo era Franco, no entiendo que muchos de los que hoy abominan de él no conspiraran en su contra. No todo va a ser pedirles cuentas a los que hicieron la guerra, ¿no? También deberíamos buscar culpables entre los que consintieron sus consecuencias. Me da a mí que ese tipo de revisión histórica no les iba a interesar a muchos de los que aguantaron cuarenta años sin decir ni mu, o mejor, formando parte activa de los mecanismos dictatoriales aunque hoy lo oculten bajo la alfombra con miedo a que el olor a cadáver putrefacto les delate. Por eso lo mejor es dejar de remover la mierda, que la mierda al fin y al cabo puede terminar salpicando a todo el mundo.


Dejemos atrás el pasado. Estoy harto de películas y libros sobre la Guerra Civil. El otro día vi la película de “Soldados de Salamina” y me aburrí soberanamente. No sé si es que la película me pareció mala o es que ya estoy harto del tema. Por eso mismo no quiero leer el nuevo libro de Eduardo Mendoza, aunque sea para mí uno de los más grandes de nuestra literatura.


Hasta los americanos han dejado de hacer películas sobre Vietnam para pasarle el testigo a Irak. Eso deberíamos hacer nosotros: renovar nuestros temas. ¿O es que no hemos estado en guerra desde entonces? Sí, también invadimos Irak y hemos participado y seguimos haciéndolo en todos los conflictos mundiales de mayor calado. Esos acontecimientos deberían ser mucho más significativos para nuestro presente que la Guerra Civil. España ya solo es una comunidad de vecinos dentro de esta barriada en la que se ha convertido Europa. Salgamos de nuestro portal y miremos el mundo que nos rodea. Nuestro pasado reciente puede decirnos más cosas sobre nosotros mismos que una guerra cuyas circunstancias y motivaciones pertenecen a otro mundo.


El tema de la Guerra Civil tiene que ser un tema más de estudio en nuestras aulas. Eso no lo discuto. Yo mismo lo tengo que explicar en muchas ocasiones. Pero ha llegado el momento de considerarlo con la misma pasión -o la misma falta de ella- con la que estudiamos el Imperio Romano o la Revolución Francesa.


Y que nadie se crea esa simpleza de que no debemos olvidar el pasado para no volver a cometer los mismos errores. No sirve de nada. El mundo se repite constantemente y los pequeños detalles nos hacen creer que todo es inédito e insólito. Todos conocemos a alguien que tuvo que emigrar a Francia, Suiza o Alemania en busca de trabajo hace cuarenta o cincuenta años y que, sin embargo, odia a los inmigrantes y dice que lo suyo y lo de ellos no se puede comparar, que no es lo mismo.


No sirve de nada estudiar el pasado si no tenemos una ética y una conciencia crítica que nos ayuden a ser mejores en nuestro presente.

7 comentarios:

Miguel Avilés dijo...

No lo compares con el vietnan. Comparaló con su guerra civil, en la cual los vencedores fueron generosos con los vencidos y se pudo instaurar una autentica paz, es decir justo lo contrario que aquí. Aquí en nuestro pais desde 1939 a 1945 se produjo el mayor genocidio de la historia de europa en tiempo de paz. Secuestros de niños por decenas de miles, juicios sumarisimos, decenas de miles de asesinatos, persecucion y vejaciones a centenares de miles de personas simplemente por sus ideas. Quizá tu y yo no lo veamos pero algún dia se sabrá y se aclarará todo, y quiero recordarte que aun hoy hay una formacion politica que no condena todo esto con el mismo argumento que usas tu olvidar).En cuanto a la cobardia del pueblo español por aguantar a un tipo como Franco, en todo caso será la cobardia de las democracias europeas que nos dieron la espalda. Ya murieron muchos miles por sierras y montes con sus trabucos tratando de salvar lo que ya era insalvable.
Por tanto la memoria historica es mucho mas que la instauración de unas tumbas y debe hacer incapie mas en lo que pasó despues, que durante la contienda, en la que todos cometieron desmanes.
En cuanto a la inmigración, tu sabes que ni soy racista ni xenofobo, pero no,no es lo mismo ni por asomo. En aquella época estabamos varios millones entre turcos, españoles e italianos repartidos entre Francia, Suiza y alemania. Te puedo asegurar que el 98 por ciento no fuimos haciendo autoestop, sino con contratos de trabajo. No creo que haga falta que te esplique la diferencia.
un saludo Miguel.

Félix Chacón dijo...

Miguel, no muevo una línea de lo que he dicho en mi texto. No te pierdas en los detalles. La emigración siempre es lo mismo: gente que tiene necesidad y se va a otro sitio para poder dar de comer a su familia. Con o sin papeles. Me parece torticero que se utilice el argumento de los contratos. Te podría poner otros casos de millones de españoles emigrados sin contrato. Todos los que no sean de esa época, que son muchos millones.

Respecto a lo demás: entiendo que para los de tu generación, que habéis vivido esa época, siga siendo parte de vuestras vidas. Lo que quiero decir es que los que no lo hemos vivido estamos aburridos de escuchar siempre lo mismo para nada.

No nos vamos a poner de acuerdo en nada de todo esto porque probablemente a ti te hieren mis palabras. Y a mí no me merece la pena seguir hablando sobre este tema porque sería repetirme.

El mundo ha cambiado. Ese es el hecho.

Félix Chacón dijo...

Y no comparo Vietnam con la Guerra Civil. Solo digo que los americanos ya han dejado de hacer películas sobre ese tema y nosotros todavía estamos en "Los girasoles ciegos".

Por cierto, a América emigraron millones de españoles. Sin papeles ni contratos.

PEDRO dijo...

¿Cómo que no te vas a leer la novela de Eduardo Mendoza? Anda, anda... que no me entere yo :)

Vengo de hablar de “ambigüedades” en otro blog (Cinecitario, te suena?), y creo que voy a seguir con el tema en este...

- Visceralmente, siento una cierta empatía por lo que dices... digo “cierta” porque de lo que realmente estoy hasta los huevos es de oír a los nacionalistas y a los no nacionalistas... (a ver cuándo un post al respecto :); desde que tengo uso de razón los oigo, y me temo que me moriré oyéndolos... es como Mourinho, lo ficha el Madrid y te condena a oirlo todos los días... Respecto a la Guerra Civil me pasa a veces algo parecido, pero de forma tibia... Y desde luego que entiendo el lado absurdo: mira, mi abuelo, hizo la mili en los dos bandos... te cagas!!

-Desde un punto de vista más racional, sin embargo, tengo la sensación –que no el convencimiento- de que aún es pronto para pasar página... Hubo una herida que se cerró en falso por una necesidad vital, y que necesita sanearse para cerrarse de forma saludable y definitiva... Creo que de las cosas hay que hablar y mucho, hasta la saciedad... y realmente pienso que de nuestra Guerra Civil no se ha hablado demasiado, precisamente porque durante años ha sido –necesariamente- un tema tabú... y es ahora cuando está empezando a dejar de serlo... No lo sé, pero realmente creo que no hay muchos libros ni muchas películas ni muchos debates... Y lo que hay es posible que sea repetitivo, que no aporte nada nuevo, de ahí el aburrimiento... Creo que debería haber más y sobre todo mejor (más original...)... Lo que sí me parece es que el debate debería orientarse por una vía socio-política-cultural y no judicial (tratando de buscar “culpables” jurídicos...), creo que eso no viene a cuento...

El tema de los americanos y Vietnam entiendo que responderá más a una cuestión industrial y comercial (Hollywood) que civil...; por tanto, no sé si es un buen ejemplo... Me gusta más el ejemplo de los alemanes, que realmente han conseguido sanar el tema del nazismo y hoy en día la sociedad claramente lo condena... y no sólo de forma discursiva, sino material... no hay más que darse una vuelta por Berlín... Es una sociedad claramente posicionada al respecto y, en ese sentido, creo que es una sociedad más sana. No desde un punto de vista jurídico, insisto, pero sí socio-político-cultural, creo que es importante dejar las cosas claras: y desde mi punto de vista, la entelequia de los dos bandos igualados en responsabilidades me parece una injusticia, un cáncer para la herida... creo que sí, que hay que desnivelar la balanza y reconocer que el rojo y el azul no es el mismo color... que los malos son los nazis, vaya, y los fachas, vaya... en plan Tarantino :)

Recuerdo un comentario de Carlos Boyero de hace años, al respecto de una película alemana que vio en el Festival de Berlín, hasta las pelotas, como tú, Félix, de que los alemanes no supieran hablar de otra cosa que del nazismo... Pues, en resumen, le entiendo a él y te entiendo a ti, pero creo que no deja de ser una buena vía de sanar las cosas... En fin, una postura ambigua, como ya anunciaba...

Un abrazo, Sr Chacón!

Félix Chacón dijo...

Mi postura es más subjetiva que racional. Trato de explicar un sentimiento y una sensación. Siento todo lo relativo a la Guerra Civil como algo lejano y ajeno a nuestra actualidad. Y me temo que los que son más jóvenes que yo tienen que sentir algo parecido. Eso es lo que quería transmitir. Aún sabiendo que la gente mayor que vivió la guerra o la posguerra pueden sentirse molestas con lo que digo. Probablemente no tengo "razón", pero los sentimientos en gran medida son irracionales.

PEDRO dijo...

Los sentimientos no son en gran medida irracionales... son irracionales! Desde ese punto de vista, chapó (o chapeau?): entiendo lo que nos dices, aunque no lo comparta del todo... y eso que soy más joven que tú :)

Raúl Casado Linares dijo...

Yo, la verdá, también estoy hasta los mismísimos de Guerra Civil. Suscribo lo que se dice al principio: "Si todo eso sirve para que algunos viejos se vayan a la tumba con la conciencia tranquila, bienvenidas sean todas esas medidas. Actuemos y demos carpetazo de una puta vez a este tema".

Por cierto, por si viene a cuento, yo soy emigrante y me fui de España sin contrato de trabajo.