sábado, 11 de octubre de 2008

Yo también pido la objeción de conciencia

Está bien: objetemos. Estoy con los obispos. Hay que objetar contra la educación manipuladora. No recuerdo que en tiempos de Franco la Iglesia Católica hiciera algo parecido, pero a lo mejor es que no se dieron cuenta porque eran ellos mismos los que manipulaban al personal (entonces ni siquiera eran ciudadanía).

A lo que iba, que sí, que hay que objetar. Además a la carta. Yo no puedo hacerlo porque no tengo hijos, pero todos aquellos que tenéis hijos en la enseñanza obligatoria podéis empezar a reivindicar vuestros derechos. Si hay unos pocos que tienen derecho a solicitar la objeción de conciencia a una asignatura de ética aplicada (que eso es lo que realmente es Educación para la Ciudadanía) significa que se abre la veda, que podemos objetar prácticamente de cualquier materia.

Alumnos y alumnas, esta es la vuestra, pedidle a vuestros papás para reyes que objeten de la asignatura que menos soportéis. En principio todas son susceptibles de objeción. Atentos:

-La Física y Química, la Biología y las Ciencias Naturales atentan mucho más contra la Biblia que Educación para la Ciudadanía. ¿O habéis visto en alguno de sus libros el origen del hombre y la mujer en el paradisiaco Edén? ¿Y la fantástica cosmogonía de Jehová creando el mundo en una semanita tonta que no tenía nada mejor que hacer? Unos libros tan gordos y luego los puntos más importantes se los saltan. Los habrán hecho ateos.

-La Filosofía es incluso más peligrosa, que la mayoría de los libros le dedican más espacio al sacrílego Nietzsche que a Santo Tomás y San Agustín juntos.

-La Historia o las Ciencias Sociales por razones similares son igual de abominables. No hay nada más que ataques contra la Iglesia: que si inquisiciones por aquí, que si apoyos a gobiernos de sátrapas, tiranos y monarcas demenciales, que si conjuras eclesiásticas para desestabilizar gobiernos legítimos... Infundios, injurias, calumnias... ¡blasfemias! Historia Sagrada en su lugar sería lo más correcto.

-¿Y Eduación Física? Vade retro. Los contactos que hay en ciertos deportes son terriblemente pecaminosos. O el bamboleo de las turgencias femeninas cuando van en carrera. Educación Física es una asignatura totalmente obscena e impúdica que atenta contra todo decoro.

-Las Matemáticas también son cuestionables. Ciencias esotéricas y extrañas ideadas por paganos pervertidos: Pitágoras, Euclides... Griegos invertidos y sodomitas todos.

-Y qué decir de la asignatura de Lengua y Literatura, con un libro todo salpicado de textos que incitan al amor, al contacto carnal, a la rebeldía...

-Para objetar del Inglés digan ustedes que son antiyanquis y que no quieren que sus hijos aprendan la lengua del Imperio, que además está capitaneado por un país en gran medida protestante.

-Y no se olviden de la Informática. Los ordenadores son esos aparatos diabólicos que incitan a cometer todos y cada uno de los pecados capitales, con especial énfasis en el de la lujuria.

Podría seguir con todas las materias, pero creo que queda claro cuál es el plan. Abarrotemos los juzgados de demandas de objeción, que me han dicho a mí que ahora mismo no tienen mucho lío. Armemos un follón de tres pares de cojones.

Un buen abogado confundiría fácilmente a cualquier juez o a cualquier tribunal. ¿Quién podría establecer dónde está la frontera entre la formación y el adoctrinamiento? Y más si hablamos de una educación como la nuestra, que pretende educar en valores. Todos nuestros conocimientos están impregnados de una moral, de una forma de ver el mundo. A ver quién es el guapo que hace el corte.

Si alguien pide la objeción a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y se la conceden, se estaría dando el primer paso hacia la anarquía. Es curioso que sean los reaccionarios censores e intolerantes los que se pasan el día demandando a voz en grito más libertad. Para lo que les conviene (para seguir manteniendo los colegios concertados, la asignatura de Religión y poco más). Hasta cantan "Libertad sin ira" de Jarcha o citan el "venceréis pero no convenceréis" de Unamuno. Todo esto es excesivo, incluso para mí, que a casi todo le veo los dos lados.


Los reaccionarios suelen utilizar los mecanismos del estado de derecho para reventarlo. Por ejemplo, el derecho a manifestarse siempre se ha utilizado para que algún colectivo reivindique o exija algún derecho. Pues bien, en los últimos años hemos visto a la derecha manifestarse para que a ciertos colectivos les quiten o restrinjan sus derechos (es el caso, por ejemplo, de los ataques a las leyes que han hecho a los homosexuales –que pagan sus impuestos como todo el mundo- ciudadanos de pleno derecho).
De acuerdo. Juguemos a su juego. Probemos a ver qué pasa si todos jugamos sobre el mismo tablero y con las mismas trampas. Aquí dejo mi propuesta por si algún colectivo progresista quiere apropiársela: Objetemos. Creemos el caos y veamos qué sucede.


CRUCIFIQUEMOS ESTE GATO Y VEAMOS QUÉ PASA (Nicanor Parra)